Guayaquil

28 Sep 2014 - 6:51 PM

Fútbol femenino, en guerra contra el césped artificial del Mundial-2015

Las estrellas del fútbol femenino han criticado que las hagan jugar en césped artificial y amenazan con acudir a la justicia.

Fuente:

Fuente: AFP
  • Las jugadoras desean césped natural. Foto: AFP.
A 250 días del Mundial de Canadá-2015, el enfado va aumentando entre las estrellas del fútbol femenino, como la alemana Nadine Angerer o la estadounidense Abby Wambach, que critican duramente el césped artificial previsto para esa cita y que amenazan con acudir a la justicia.
 
Imágenes con rodillas ensangrentadas tras su contacto con el césped artificial circulan por las cuentas de Twitter de las jugadoras más importantes.
 
En la de Nadine Angerer, elegida mejor jugadora por la UEFA y la FIFA en 2013, se alude con ironía a esta cuestión.
 
"Este césped artificial está muy bien, sobre todo para la nueva generación, impaciente por jugar el Mundial 2015 #Irónico", escribió.
 
La arquera alemana, que juega actualmente en el Brisbane australiano, es una de las que más enérgicamente se ha opuesto a que el Mundial de Canadá se juegue en campos sin césped natural.
 
"El riesgo de lesión es enorme. Espero que la FIFA se dé cuenta de cómo de problemático es", declaró a la agencia SID, filial de la AFP.
 
Pero las jugadoras contrarias al césped artificial no se conforman con transmitir su malestar a través de la prensa. Han recurrido a un abogado de Washington, Hampton Dellinger, que está dispuesto a acudir a la justicia.
 
El pasado martes pidió a la FIFA y a la Federación Canadiense de Fútbol que tuviera en cuenta estas "condiciones de juego inaceptables", según una misiva reproducida en la página web de ESPN.
 
El viernes, al término de su Comité Ejecutivo en Zúrich, la FIFA señaló en un comunicado que una "empresa independiente" había sido designada "para acudir a Canadá y probar los terrenos de los estadios y los lugares de entrenamiento, con el objetivo de garantizar que responden a las exigencias de calidad de la FIFA".
 
Esta respuesta no bastó a Dellinger, que trabaja con dos oficinas jurídicas canadienses.

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