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Un profundo suspiro

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La Selección ecuatoriana cierra el año 2016 con una victoria en Eliminatorias que, si ciertamente nos deja con relativa tranquilidad, no es más que aquello: relativa tranquilidad. Y es que las Eliminatorias Sudamericanas rumbo a Rusia 2018 probablemente sean las más reñidas desde que existe la modalidad de todos contra todos. Apenas faltando seis fechas en el proceso eliminatorio, seis equipos disputan con plena capacidad la posibilidad de clasificar a la próxima Copa del Mundo.

Aunque la tranquilidad de ubicarnos en un tercer puesto (clasificación directa al Mundial) sea relativa, esto debido al estrecho margen entre las selecciones que ocupan los seis primeros lugares, no es menos cierta la tranquilidad de cerrar el año 2016 con un resurgir de la Tricolor. Después del arranque fulgurante del 2015, con cuatro partidos ganados al hilo en eliminatorias, posiblemente a pocos les satisfagan los resultados alcanzados por el equipo de Gustavo Quinteros en los últimos cuatro encuentros. En lo personal, no me siento completamente satisfecho, pero en un proceso eliminatorio tan largo como en sudamericano, lo más común son los buenos y los malos momentos. Si nos negamos a reconocer que todas las selecciones sudamericanas ya pasaron por esos buenos y malos momentos en las presentes eliminatorias, seguramente estamos solo cegados a querer descalificar a nuestra selección.

Repito, esta tranquilidad es relativa. Las posiciones de muchas selecciones no nos permitirán dormir hasta marzo con una sonrisa de oreja a oreja, pero estoy seguro que la recuperación anímica y de resultados nos dejará cerrar los ojos hasta marzo con un profundo suspiro.

Tras un resbalón entre las fechas cinco y ocho, para muchos el proceso de Gustavo Quinteros debía llegar a su fin. Sí… así como lo leen, increíblemente se pedía la cabeza del entrenador. Las críticas a sus convocatorias y alineaciones eran interminables. Unos critican por “profesión”, otros por diversión y muchos por comunión (repiten lo que dicen otros). Pero hay algo que debemos comprender. Más allá de sugerir o exigir, debemos conocer y comprender el rol y la responsabilidad de un entrenador. Las decisiones de Quinteros o cualquier otro entrenador, no son tan sencillas de tomarlas. No es cuestión de sacar y poner nombres como si esto fuera un juego de Play Station, donde solo basta con presionar un nombre, presionar el otro, y la variante ya está hecha. Antes de hacer variantes en un equipo de fútbol real, el entrenador analiza muchas variantes: Intenta hacer funcionar su idea; espera el desarrollo del colectivo; aguarda el desempeño individual. Y si el funcionamiento no es el esperado: se le brinda una oportunidad al cuestionado; se cuida al futbolista criticado (no hay que dejarlo morir); y, poco a poco se van incorporando las variantes, en caso de ser necesario.

En varias ocasiones durante los meses de “vacas flacas” pedí variantes, pues era momento de refrescar en algunos sectores. Pero esto debía ser paso a paso. ¿Gustavo Quinteros hizo los cambios por convicción o por presión? Poco me importa cual haya sido la razón, estoy seguro que solo a los soberbios les interesará creer que los cambios los hizo por la presión mediática. Lo cierto es que las variantes paulatinas en la alineación de Ecuador han sido muy importantes en la recuperación de la Tricolor. Vale destacar que, así como la titularidad de Dreer y Orejuela llegaron por asuntos de rendimiento, otras apariciones como las de Mina, Luis Caicedo, Ibarra y hasta Ramírez (cuando la mayoría exigía a Pineida) se dieron por lesiones, suspensiones de quienes fueron titulares y hasta por preferencias del entrenador. Inclusive, la insistencia de Quinteros le permitió recuperar para la selección a jugadores como Achilier (notable ante Uruguay), Paredes (de buen desempeño en los últimos dos partidos), Miler Bolaños (cuestionado en Gremio), Enner Valencia (en franco crecimiento anímico y goleador) y Felipe Caicedo (el artillero de la Tricolor).

Queda claro, a lo largo de la historia en esta modalidad de eliminatorias, que las paralizaciones pueden ser tan buenas como perjudiciales, y que este largo proceso solo lo pueden superar los que saben cómo levantarse después de haber caído. Brasil pudo hacerlo y Ecuador es otro que está comenzando a demostrarlo.