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Pinta bien el fútbol del Astillero

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La pretemporada de los clubes es probablemente la base de todo un año de compromisos, pero inclusive, tanto o más importante que la misma pretemporada, es la etapa de fichajes de los clubes. Un equipo puede tener una gran preparación física, pero si está mal conformado, con el paso del tiempo necesitará sobre la marcha importantes retoques. Esto es como un auto, por lleno que tenga el tanque de gasolina, si no fue puesto a punto con los repuestos adecuados, pronto necesitará ingresar al taller.

En el mundo no hay equipo perfecto. Hasta cuando hablamos del Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich, etc., siempre encontraremos que, con relación a la capacidad futbolística que estos clubes presentan en todas sus líneas, habrá algo que mejorar o reforzar. Es por eso que sus entrenadores, antes de iniciar cada temporada, buscan potenciar sus plantillas.

El fútbol ecuatoriano no es una de esas excepciones. Si hacemos una comparación con relación a las últimas temporadas, hay equipos que comienzan a descubrir sus necesidades con relación a los fichajes efectuadas. En este sentido, el campeón Barcelona, como el subcampeón Emelec, son los clubes que llevan la voz cantante en cuanto a nuevos fichajes, tanto en calidad, como calidad y proyección.

Ambos equipos del Astillero han dado un primer paso que considero justo y lógico. Fichar sin temor pero cuidando sus finanzas. En Barcelona se identificó la necesidad de no desarmar el equipo que se coronara campeón. Se hizo un esfuerzo para evitar aquello y comenzar a buscar éxitos consecutivos a escala local y de retomar su sitial en los torneos internacionales. Por su parte, Emelec reconoció la necesidad de comenzar prácticamente desde cero, aunque a diferencia del 2009 cuando inicio el nuevo ciclo de Nasib Neme, hoy este “restart” cuenta con una base futbolística bastante mejor que la de aquel año, y una filosofía de trabajo ya conocida por sus jugadores.

Contratar no solo es cuestión de cantidad, aunque en ocasiones también es necesario. Lo fundamental es contratar con calidad, y en ese sentido creo que los dos equipos del Astillero han mostrado una adecuada gestión en cuanto a sus vinculaciones. Por un lado Barcelona, tras superar exitosamente un año de cumplir compromisos y pagar deudas, ha organizado de tal forma sus finanzas que se ha permitido para este 2017 incorporar casi una decena de jugadores, en su mayoría jóvenes de proyección o buena actualidad. Los amarillos afrontarán dos torneos y su cuerpo técnico busca tener al menos dos opciones por puesto. Por otro lado está Emelec, que tras varios años de ejercer una política de fichajes bastante austera, observó la necesidad de iniciar un nuevo ciclo, con un entrenador como Alfredo Arias ratificado desde la temporada pasada, pero sobre quién reposan grandes expectativas. En esta nueva era los azules han tomado la decisión de reformar su plantilla, ya sea al dejar ir jugadores que finalizaban su contrato, como ceder a otros que no estaban dando los resultados requeridos. En desmedro de estos, Emelec como su hermano de barrio también ha incorporado casi una decena de nuevos elementos llenos de juventud y hambre de éxito.

En las primeras líneas de este artículo me referí a que Barcelona y Emelec estaban fichando sin miedo pero cuidando sus finanzas. Sobre cuidar las finanzas creo que no debo hacer mayor explicación, pero sobre fichar sin miedo, si debo ser muy claro a qué hago referencia. A medida que transcurrieron los últimos años, los aficionados de los llamados clubes grandes en Ecuador comenzaron a llenarse de taras, criticando toda intención o posibilidad de fichaje. Que si su equipo se interesaba en X o Y jugador, éste no valía por venía de un equipo chico, y así una cantidad absurda de observaciones como si un futbolista para poder triunfar tuviese como requisito único debutar y retirarse en un equipo grande. Acá, mientras apenas se presta atención a los partidos de 2 o 3 equipos, se condiciona a muchos futbolistas solo por su procedencia, al  mismo tiempo que se pretende solo darle un visto bueno a aquellos que son repatriados, a los que tienen una veintena de partidos en la selección, o si es que llegan de los acérrimos rivales. La práctica de contratar jugadores destacados, cualquiera que sea su club, es justa y lógica. Pasa con los mejores clubes y en las mejores ligas del planeta. Si el jugador luego no logró triunfar, será una lástima, pero si el dirigente vio en éste condiciones innatas y un compromiso por triunfar profesionalmente, no habrá razón de criticar.

En el 2016 pocos apostaban a los fichajes de Barcelona, en algunos casos hasta provocaron  burlas. Llegaron jugadores de poco recorrido y de clubes no llamados “grandes” o “tradicionales”. Sin embargo el éxito fue rotundo. Los dirigentes de Barcelona redescubrieron o volvieron a mostrar que hay como sumar calidad de jugadores cuidando las economías. Para este 2017 ambos equipos del Astillero han hecho algo similar, y sus contrataciones son vistas sin críticas y con expectativa, pese a que la mayoría de ellos vienen de equipos que tuvieron una incómoda situación en la pasada temporada o que jugaron en la Serie B. Después de todo pinta bien el fútbol del astillero. Éxito a sus dirigentes en su esfuerzo por cumplir una nueva temporada a la altura de sus exigencias y de los aficionados.