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¿Pensamos como futbolistas?

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Estamos a punto de finalizar una nueva temporada y como es una costumbre, comienzan los consabidos rumores; jugadores que se van y jugadores que se pretenden. Ésta, probablemente, sea una de las etapas que más me atraigan, en términos futbolísticos, de todo lo que engloba la estructuración de una nueva temporada de campeonato nacional.
 
Todos los años sigo muy de cerca la estructuración de planteles en el fútbol europeo. Veo como se transfieren jugadores y, en muchos casos, tiempo antes que finalice una temporada. Con anticipación jugadores buscan nuevos clubes y clubes nuevos jugadores. ¿Y qué sucede en Europa con estos detalles de fichajes anticipados? Salvo contadas excepciones, ¡nada! Y es que la contratación anticipada de jugadores es parte de una planificación justa para clubes y jugadores, y explicaré por qué.
 
Cuando se conoce, por ejemplo, en un mes de noviembre que determinado jugador ha sido fichado por uno u otro equipo para la próxima temporada, inmediatamente pensamos como dirigentes molestos, pensamos como entrenadores preocupados, o como hinchas ca… Pero yo pregunto, ¿Acaso nos hemos detenido a pensar cómo futbolistas? ¿Nos hemos planteado la idea si fuésemos nosotros los profesionales?
 
Propongo apenas tres ejemplos.
 
Primera hipótesis: Imaginemos el caso del jugador “DiCaprio Mendoza”, quien el 31 de diciembre finaliza su contrato con el club “Atlético Chone”. Resulta que DiCaprio ha tenido una muy buena temporada, pero llegamos a noviembre y los dirigentes de su equipo no le acercan una oferta de renovación, o le ofrecen una que no hace justicia a la gran campaña que ha realizado. DiCaprio comienza a jugar los últimos seis meses de su contrato sin haber renovado y de pronto otro importante club le ofrece un contrato para el siguiente año (amparados en el reglamento FIFA que así lo permite en dichos últimos meses). La noticia se vuelve pública, DiCaprio Mendoza está conversando con el Sportivo Guayaquil para vincularse a sus filas en el 2017, pero resulta que, agobiado por las críticas y las presunciones de deshonestidad, DiCaprio rechaza la oferta del Sportivo Guayaquil. Transcurren los días, y faltando 5 fechas para que termine el año, en la fecha 17 de la Segunda Etapa DiCaprio sufre una rotura de ligamento anterior cruzado. El médico lo diagnostica con 8 meses de recuperación. Su actual club, Atlético Chone, se hace cargo (idealmente) de todos los costos de la operación y recuperación, pero el 31 de diciembre le dicen que no será considerado para la nueva temporada porque necesitan a todos los jugadores del primer plantel en óptimas condiciones para el arranque del torneo venidero. Decepcionado y agobiado, después de unas festividades navideñas y de fin de año llenas de dolor, en enero de 2017 DiCaprio toca las puertas del Sportivo Guayaquil y dice: “Buen inicio de año caballeros, aquí estoy listo para estampar mi firma”. Lamentablemente a DiCaprio le hacen saber que ya no están interesados en él. En el peor de los casos porque está lesionado, o en el mejor de los casos porque ya contrataron a otro jugador en su puesto. El pobre DiCaprio Mendoza se quedó sin pan ni pedazo, ni con el uno ni con el otro y desempleado.
 
Segunda hipótesis: Bajo los mismos antecedentes de la primera hipótesis, DiCaprio Mendoza recibe una nueva oferta y vuelve a rechazarla por las duras críticas de la prensa, de la hinchada y las molestias de su dirigencia. En este caso la dirigencia le dice al jugador que finalizado el año se sentarán a negociar su renovación, y que no se preocupe, que sin duda merece una mejora y que las diferencias son subsanables. Pero resulta que el Atlético Chone no se clasifica a la Copa Sudamericana y la dirigencia despide al técnico de turno. Antes de terminar el año, y DiCaprio a la espera de su renovación, se conoce de la llegada del nuevo entrenador para el 2017, el afamado Glausio el “Pichi” Georgi. Días después de la contratación del nuevo DT, éste decide que DiCaprio no entra en sus planes, que no calza en la filosofía de su juego. Ante la presión del recién llegado y afamado entrenador, la dirigencia no tiene más alternativa que decirle a DiCaprio que lo lamentan mucho, y que no será renovado. DiCaprio toca las puertas del Sportivo Guayaquil para revivir la posibilidad de ser fichado, pero le hacen saber que lamentablemente ya tienen el plantel completo para el 2017. El pobre DiCaprio Mendoza se quedó sin pan ni pedazo, ni con el uno ni con el otro y desempleado.
 
Tercera hipótesis: Bajo los mismos antecedentes, a fin de año DiCaprio no se pode de acuerdo con la dirigencia del Atlético Chone, quienes solo aceptan incrementar su contrato en un 10%. Se rompen las negociaciones y DiCapripo toca las puertas del Sportivo Guayaquil, pero éstos les dicen que a lo mejor haya chance en el 2018, porque la plantilla del 2017 acaba de ser completada. El pobre DiCaprio Mendoza se quedó sin pan ni pedazo, ni con el uno ni con el otro y desempleado.
 
No me cabe la menor duda que cada futbolista debe cumplir sus obligaciones como profesionales que son, cumplir su contrato, respetar las condiciones, someterse a la disciplina de su club, pero mientras reglamentariamente estos estén autorizados a negociar contrato con otros clubes, el aficionado no tiene por qué tacharlos de deshonestos o poco profesionales, peor las dirigencias o entrenadores sancionarlos separarlos de los equipos o cuestionarlos públicamente, siempre y cuando estos estén cumpliendo con sus obligaciones.
 
¿Por qué siempre tenemos que presumir la deshonestidad de los profesionales del fútbol? Estoy seguro que muchos estarán pensando que hay futbolistas deshonestos… pero así también hay hinchas que son deshonestos en sus trabajos, periodistas indignos en su profesión y dirigentes indecentes. De todo da la viña del señor, ¿o no?
 
Pensamos como el futbolista, o sencillamente pensemos como un profesional que ante la incertidumbre quiere asegurar su futuro.