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Barcelona, el renacer de la casta copera

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Los puños apretados de Banguera. El llanto emocionado de “Kitu” Díaz. El abrazo interminable sobre el pasto del Allianz Parque que se replica en todos los rincones del Ecuador entre los seguidores del equipo más popular. Barcelona ha vuelto a cuartos de final de la Copa Libertadores de América después de casi dos décadas y le saca brillo a su vieja casta copera.

Suenan añejas aquellas gloriosas noches de Copa de la década de los 90’, cuando jugó dos finales: 1990 y 1998. Eran otros los héroes, entre ellos el propio José Francisco Cevallos, hoy presidente del club y uno de los principales gestores de este gran momento del equipo. “¡Queremos que Barcelona vuelva a ser el coloso de América!”, había prometido en octubre de 2015, cuando ganó la presidencia. Un año más tarde ya era campeón del Ecuador con una sorprendente campaña en la que rompió todos los récords. Y ahora avanza con paso firme en la Copa Libertadores 2017.

En el camino, la dirigencia que lidera Cevallos ha tenido que pagar multimillonarias deudas adquiridas en administraciones anteriores y lidiar con la constante amenaza de quita de puntos por parte de la FIFA. A pesar de todos los inconvenientes, con trabajo y creatividad, han sabido generar entre sus  hinchas, masa societaria y socios comerciales, algo que es un tesoro en la coyuntura actual: credibilidad. No es una exageración: Barcelona vende publicidad hasta en el techo de su estadio. Y por premios de la Copa ya ha embolsado 3,5 millones de dólares. Gestión, he ahí la clave del éxito.

¿Se puede permitir Barcelona soñar con la Copa? A veces a los sueños hay que rodearlos de realidades que tengan forma de verdad. No navegar siempre en lo efímero sino buscar razones que inviten a creer. ¡Y cómo no creer en este Barcelona! Si ha vencido con fútbol ofensivo y absoluta justicia a rivales de jerarquía como Atlético Nacional de Medellín, Estudiantes de La Plata, Botafogo de Río de Janeiro y Palmeiras de Sao Paulo.

El cultor de ese juego vistoso, dinámico, vertical y propositivo es el técnico Guillermo Almada, considerado entre los 50 los mejores entrenadores del mundo, según la revista británica Four Four Two. Después, claro, está el colectivo. Y allí, más allá del buen nivel de rendimiento, se destaca la actitud de los jugadores. Para pelearlas todas. Para hacerse fuertes ante la adversidad. Como cuando por más que se domina al rival, la pelota no quiere entrar. La definición por penales fue la prueba fehaciente de ese plus adicional. ¡De qué otra forma se puede explicar que Barcelona dejó en el camino a un poderoso equipo como Palmeiras, cuya plantilla está valorada en 65, 4 millones de dólares!

¡Volvió la vieja casta copera! ¡Barcelona le saca brillo a su jerarquía internacional!