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ECOS DEL CLÁSICO DEL ASTILLERO

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El Clásico del Astillero nos deja en evidencia lo irregular de nuestro fútbol. Hace una semana hablamos de un Barcelona que había perdido la oportunidad de jugar la final, tras el empate con Deportivo Cuenca, pero hoy muchos creen que esto es posible.  

Muchos señalaban que Emelec era el gran favorito y que ganando el Clásico del Astillero sería el candidato a quedar campeón sin final.  Pero en la cancha pasó otra cosa. 

Por fútbol no fue superior Barcelona, pero vale la pena indicar que el domingo pasado, jugando un gran partido, se tuvo que conformar con un empate 2-2 en los últimos minutos; y este miércoles en el estadio Capwell no tuvo mayores ocasiones claras, pero se quedó con el partido.
Sin lugar a dudas contradicciones futbolísticas, que nos hacen pensar mucho en el futuro de Barcelona.

Emelec en el campo fue muy superior, durante la primera etapa, pero Gustavo Quinteros en su afán de darle más movilidad a la ofensiva, con el ingreso de Javier Charcopa por el joven Bryan Angulo, perdió fuerza en ataque. Además en el momento que quiso refrescar el mediocampo, al sacarlo a Pedro Quiñónez por Fernando Gaibor, este no entró bien y se lo vio desconcentrado en jugadas claves.

Rubén Israel, por su parte,  reforzó el medio con la presencia de Luis Caicedo, que permitió soltar a Matías Oyola; y Michael Jackson Quiñónez, se puso el equipo al hombro, en un momento muy complicado. Para ratificarlo corrió cerca de 30 metros para habilitar a Suárez para que este lo dejara solo a Blanco quien anotó el solitario gol.

Futbolísticamente Emelec fue más, pero las desconcentraciones le pasaron factura y ahora ve muy lejana la posibilidad de ganar el título sin final. Barcelona por su parte, durante largos minutos del partido mostró su peor imagen.

Pero pese a todo, la posibilidad canaria está latente, pero en el calendario aparece Liga de Quito en Casa Blanca, un escenario donde nunca pudo ganar.

Emelec por su parte, tendrá que decidir si se mantendrá en la lucha por ganar la etapa o la tabla acumulada, que le permita definir el título en el Capwell o darle descanso a sus jugadores.

Los azules vienen con una gran carga de partidos, que se notó en el segundo tiempo, donde muchos ya no respondían a la intensidad del juego.

La ausencia de Miller Bolaños pesó para los azules, mientras que la de Christian Penilla no se notó ya que Michael Jackson Quíoñónez marcó la diferencia.

Para los fanáticos amarillos fue una gran victoria, que no define nada, pero clásico es clásico.

Ahora buscarán un resbalón de Independiente que tiene 5 puntos de ventaja, pero no puede confiarse de Liga de Quito, que aprovechará estos rivales directos para llegar por la ventana a la final.
Para los de Emelec fue un fuerte golpe anímico, que tendrá que curarse con lo que mejor saben hacer ganando y jugando bien. Lo cierto que todo clásico deja un eco muy profundo en ganadores y perdedores.