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FÚTBOL, SUDOR Y LÁGRIMAS

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Chile se lleva la copa en el corazón. Cada chileno desde cualquier rincón del planeta hizo el máximo esfuerzo viajando a Brasil, comprando el mejor televisor, su camiseta, cantando el himno a todo pulmón, haciéndole sentir al mundo que podían revelarse ante las adversidades.

Los chilenos llegaron por tierra a Brasil, aguantando el frío de la nieve en la Cordillera de los Andes y eternas carreteras, para seguir a sus guerreros en Cuiabá, Río de Janeiro, Sao Paulo y Belo Horizonte.

Ellos llenaron las canchas de Brasil, incluso el Maracaná que recibió a 40 mil camisetas rojas; y que incluso algunos de mala forma, arriesgaron todo, quedando detenidos, para no dejar sola a su selección por intentar entrar al “portazo”.

 El ejemplo de los 33 mineros que estuvieron bajo tierra durante 18 días fue el espíritu con el que Chile afrontó el Mundial. Es que este país, lo han sacudido dictaduras, terremotos e incendios.
Esa misma tierra que para el Mundial de 1962 Carlos Dittborn le enseñó al mundo la frase “Aunque no tenemos nada podemos hacerlo todo” tras el terremoto de 1961 y la “Roja se subió al pódium quedando en tercer lugar.
Es por eso que después del último C H I, venía la frase de “Gracias Guerreros”, por recordarle al mundo que los sueños son posibles.
Un hincha escribía en su cuenta de Facebook “jamás olvidaremos a esta selección chilena de fútbol, que nos demostró que con trabajo duro y serio se puede tener a la selección brasileña rezando (de rodillas) a los dioses del fútbol, para no quedar eliminados de esta copa del mundo.
Chile en Brasil 2014 estuvo a dos centímetros de conseguir, lo que un día los uruguayos consiguieron en 1950 en el estadio Maracaná.

El pasado 28 de junio de 2014, quedará marcado para la historia del fútbol mundial como un momento digno de recordar.
Chile no clasificó, pero lo que se vio ese día será recordado, para los que creen que los sueños sí se pueden hacer realidad.
Faltaban dos minutos, para que terminara el tiempo suplementario y Chile, había empatado 1-1 con Brasil en los 90 minutos.
Mauricio Pinilla, recibía un balón y pudo sacar un derechazo, la imagen hay que recordarla en cámara lenta, la pelota en camino…

Los chilenos festejando una victoria histórica, los brasileros congelados, veían como se quedaban afuera del Mundial, aquel evento que había traído tanta controversia y que había provocado cientos de protestas a la presidenta Dilma Rousseff.
Pero… la pelota rebotó en el horizontal, en ese momento un suspiro de 60 mil personas; y el lamento de los chilenos era inmenso.
La “Roja” estuvo a centímetros de eliminar a Brasil en su casa. Luego vinieron los penales y Gonzalo Jara, desde los 12 pasos nuevamente estrelló un balón en el travesaño y la felicidad de Julio César y Neymar era justificable.

El mundo volvía a la realidad, estuvo durante 120 minutos al revés, el carnaval volvía a tomar color, por eso los jugadores vestidos de amarillo estaban arrodillados agradeciendo al de “arriba” por la bendición que les habían dado esa tarde.
En la verdea del frente, la camiseta estaba más roja que de costumbre, por el sudor y el sacrificio.

La imagen más clara era la de Gary Medel, el gigante del Mineirao (mide 1.70), estuvo cerca de 120 minutos corriendo, luchando y saltando con un desgarro en uno de sus muslos. El llanto del “Pitbull” estremecía.
Aquel jugador caracterizado como “chico malo”, además de lágrimas regó de sudor esa cancha.  
Dicen que los hombres no lloran ¡que mentira más grande! a veces la vida nos golpea y es heroico superar estas situaciones.

Chile se despedía de Brasil, luego haber ganado el sorteo del Grupo de la Muerte  (España, Holanda y Australia), luego de haberle ganado a los Campeones del Mundo; y luego de haber jugado un partido de igual a igual a los Dueños de Casa.
El periodista de la Televisión Nacional de Chile, Pedro Carcuro decía en su relato "Gary eres hombre, ese llanto es de hombres me gustaría ir a la cancha abrazarte".

La emoción de Carcuro, se reflejaba en los 18 millones de chilenos qué hicieron sufrir a los 60.000 presentes en el estadio Mineirao y al resto de millones de brasileros que luego de la tanda de penales no paraban de saltar y de gritar, porque durante todo el partido estuvieron en silencio, porque le tenían miedo a Chile.

Algo que consiguió Jorge Sampaoli, aquel calvito que caminaba de un lado a otro en el estadio Capwell y que rayaba la cancha del complejo de los Samanes en los entrenamientos de Emelec.
Él estuvo muy cerca de consagrarse campeón aquí en Ecuador en 2010, a esto hay que sumarle otro punto a favor, Sampaoli hizo debutar a Enner Valencia profesionalmente, algo de razón tenía.

Dejó Ecuador para irse a Chile donde ganó algunos títulos con la Universidad de Chile, entre estos la Copa Sudamericana. 

Antes de hacerse cargo de la “Roja” estaba Claudio Borghi, quien había reemplazado a Marcelo Bielsa, pero el exitoso técnico argentino, no tuvo la capacidad de mantener el estilo de juego del “Loco”, ni menos la disciplina. Para ratificarlo, la selección araucana durante esos días, tuvo un capítulo para el olvido, cuando en el denominado “Bautizazo”, en noviembre de 2011, bajo la influencia del alcohol llegaron a la concentración Jorge Valdivia, Jean Beausejour, Arturo Vidal, Gonzalo Jara y Carlos Carmona. Todos ellos formaron parte de la lista de los 23 mundialistas.

Los malos resultados y la indisciplina llevaron a Sergio Jaude Presidente de la ANFP a traer a otro “Loco”.

Así Sampaoli recuperó a una selección chilena dolida en las Eliminatorias rumbo a Brasil 2014. Chile jugó todos sus partidos de igual a igual, incluso con potencias mundiales como Inglaterra, a la cual venció 2 a 0 en Wembley, con Alemania perdió 1- 0 jugando un gran partido. Y en la Copa del Mundo eliminó a la campeona España en el Maracaná por 2 a 0, jugando un gran partido; con Holanda lo terminó perdiendo; y con Brasil al final haciendolo sufrir hasta el último suspiro gracias a un travesaño.

Es que la filosofía de Jorge Sampaoli, es digna de imitar, para él no existe la palabra defenderse, no existe la palabra amilanarse, no existe la palabra imposible.
Su juego se basa en atacar, presionar y anotar. Filosofía inspirada en Marcelo Bielsa su maestro.

Con esta ideología la selección chilena consiguió y permitió a sus hinchas llenarse de orgullo.
Sus “guerreros” nunca se mantuvieron al margen de las tragedias que sufrió su tierra, pese a que en sus clubes tienen confortables vidas vistiendo las camisetas del Barcelona español, como Alexis Sánchez, o la de la Juventus de Italia, como Arturo Vidal.

Este último demostró que el amor a su tierra, llegó más allá del peligro de sufrir una lesión, peor aún tras haber sido operado semanas antes de los meniscos.
Gary Medel, también corrió todo el partido frente a Brasil, pese a haber sufrido un desgarro en su muslo, pero se vendó y corrió hasta que no pudo más.
Ellos son un ejemplo de que el amor a una camiseta, va mucho más allá, que lo que se pueda conseguir jugando al fútbol.
La selección chilena demostró al mundo entero, que los sueños son posibles y que nunca hay que darse por vencido, antes de enfrentar una batalla.
En esta oportunidad, las injusticias de la vida, los dejaron en el camino, porque a veces el fútbol no es justo, o tal vez los Dioses del  mismo, necesitaban al dueño de la fiesta presente, porque necesitaban carnaval y alegría en su gente.

Chile se va de Brasil de pie, porque lucharon y se convencieron que había que revelarse ante la adversidad y no importaba el tamaño o el palmares del rival, al final eran humanos contra humanos, once contra once, sueños contra sueños, como lo dijo en una carta su capitán Claudio Bravo: “Este grupo es humilde pero con convicción, sabe que todo es posible, que no hay límites pero hay que dejarlo todo en la cancha”.