Guayaquil

06 Dic 2014 - 11:05 AM

“EN BARCELONA SOLO SIRVE SER CAMPEÓN”

Christian “El Chivo” Suárez: se recuperó de una grave lesión que lo mantuvo alejado de las canchas casi un año. Barcelona le tuvo paciencia.

Fuente:

Por: Fernando Triviño Macías. Fotos: Iván Navarrete
  • Christian “El Chivo” Suárez fue la portada de Revista Estadio.
  • 6 GOLES lleva Christian Suárez con la camiseta de Barcelona.
  • El jugador ecuatoriano Christian Suarez ha sido un jugador determinante en el esquema táctico del técnico Rubén Israel. Suárez le dio la victoria ante El Nacional.
  • Christian Suarez quiere ganar su primer título en el campeonato ecuatoriano y formar parte de la selección para la Copa América 2015.

El jugador ecuatoriano se recuperó de una grave lesión que lo mantuvo alejado de las canchas casi un año. Barcelona le tuvo paciencia y ahora disfruta su gran momento.

"Sufrimos bastante, después de lo que hemos hecho durante la segunda etapa, merecemos estar en el primer lugar. Así son los partidos, sabemos que en estas instancias los partidos son complicados. Lo importante es que hoy estamos punteros, tenemos que trabajar y recuperarnos bien para el miércoles". Señaló el "Chivo" Suárez, autor del gol de la victoria de Barcelona 1-0 sobre Liga de Loja en el estadio 9 de mayo de Machala. 

El delantero ha vivido momentos muy duros pero hoy prueba las mieles de la victoria. 

Septiembre de 2013. Christian Suárez era titular indiscutible del Pachuca de México y se ilusionaba con jugar la Copa del Mundo Brasil 2014 con la selección ecuatoriana.

Pero de repente sobrevino el infortunio: luego de una jugada accidentada durante un partido con León, tuvo un fuerte dolor en su pierna derecha.

Pronto le realizaron los respectivos chequeos médicos. El diagnóstico fue desalentador: rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha. El proceso de recuperación sería, supuestamente, de cinco meses; pero se prolongó por casi un año.

“Realmente la etapa de la lesión fue muy difícil. Cuando vine a Barcelona mi propósito era recuperarme porque quería triunfar en mi equipo y estar cerca de la selección; sin embargo la lesión se complicó y el tiempo de recuperación se extendió. Ahora estoy contento porque puedo marcar goles y ayudar al equipo en la etapa decisiva del campeonato. Pero no me conformo con eso porque quiero marcar más goles para que el equipo logre sus objetivos, pues en Barcelona solo sirve ser campeón”.

“El Chivo”, apodado así por su velocidad desde sus inicios en el Deportivo Azogues, aprovechó la paralización del campeonato durante la Copa del Mundo entre junio y julio para terminar de ponerse a punto. Finalmente, cuando se reinició el torneo y la gente se impacientaba porque no había jugado en el primer semestre del año, debutó contra El Nacional en la fecha 18 de la primera etapa. Se lo notó entusiasta, pero algo pasado de peso.

Sin embargo, el fútbol le tenía preparada una revancha para acallar las críticas que le llegaban del periodismo y también desde las gradas. Frente a Liga de Loja, por la fecha 19, anotó dos goles de gran factura técnica en la goleada 4-0: uno de zurda con lanzamiento desde fuera del área y otro de cabeza. “Fue un momento emotivo pues tenía muchos meses sin jugar. Marcar fue especial en mi regreso a las canchas”.

Levantada individual y colectiva

El atacante guayaquileño de 29 años asegura que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Se ha consolidado como titular, asiste con pases a sus compañeros de ataque y ha marcado seis goles decisivos para las aspiraciones de Barcelona. Le atribuye su rol protagónico a la confianza del director técnico uruguayo Rubén Israel y al respaldo de sus compañeros.

“El trabajo del técnico Rubén Israel ha sido importante porque ha encontrado un buen funcionamiento en el equipo y lo demuestra en cada partido; pero no debemos confiarnos, tenemos que seguir trabajando, estar concentrados y jugar cada encuentro como si fuera una final”.

Destaca la camaradería del plantel y el respaldo dirigencial como la base sobre la que se asienta la ilusión “torera” de ganar la segunda etapa del campeonato para disputar el título en una final con Emelec.

“El equipo está consciente de que será complicado; pero el grupo está unido y tiene el compromiso de hacer bien las cosas para ganar todo lo que se viene”.

No se inmuta al señalar a Independiente del Valle y Emelec como rivales directos. “Faltan muchos partidos para terminar la etapa, pero son los rivales directos de Barcelona y va a  ser una lucha intensa hasta el último partido”. 

Un respaldo incondicional

Suárez asegura que lo motiva jugar con mucha gente respaldando a Barcelona en el estadio Monumental o en cualquier cancha del país, lo cual les genera una presión que a la vez es un aliciente. “La verdad es que si hay presión, desde la familia, amigos y personas desconocidas; pero es normal en una institución grande como Barcelona”.

Christian Suárez tiene contrato con el equipo “torero” hasta diciembre de este año y tendrá que presentarse a la pretemporada de Pachuca de México. “Mi continuidad depende de lo que decida el club dueño de mis derechos deportivos”, dice.

Por más gloria

A pesar de haber ganado una Copa Libertadores (2008) con la camiseta de Liga de Quito y un torneo Clausura con el Santos Laguna (2012), Suárez se confiesa insaciable en éxitos. “Estoy contento por haber formado parte de Liga y ganado la Copa Libertadores, también un torneo mexicano con Santos Laguna pero son cosas que forman parte del pasado. Ahora quiero jugar, disfrutar del fútbol y ganar un título con Barcelona”.

Retornar a la selección es otra de sus aspiraciones personales y se esfuerza en seguir destacándose en su club para poder formar parte de la selección que jugará la Copa América Chile 2015 y las eliminatorias para el Mundial Rusia 2018. “Tengo que demostrar mis condiciones en Barcelona en cada fecha para cumplir con ese deseo de volver a la selección”.

Con la misma actitud seria y frontal con la que desbarata esquemas defensivos, posa ante la cámara para la producción fotográfica. “No soy mucho de fotos, prefiero mostrar mi rendimiento en la cancha”, dice.

Y se va. Detrás de él la historia de un hombre al que Barcelona le tuvo una paciencia casi paternal, pero que hoy disfruta de su gran nivel de juego y goles. Solo el tiempo dirá si deja grabado su nombre con letras doradas sobre el cartel de campeón.